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Un día para descansar y sonreír: excursión de verano a Ávila con nuestros amigos

La Comunidad de Sant'Egidio compartió su tradicional excursión de verano con los amigos de la calle, que este año visitaron Ávila. Una jornada para disfrutar de la cultura, la belleza y, sobre todo, de unas verdaderas vacaciones de la dureza de la vida en la calle.

Cada verano, dedicamos un tiempo para compartir una visita cultural y de esparcimiento con nuestros amigos de la calle, con quienes a lo largo del año compartimos el servicio, la oración y la vida. Para ellos y ellas se trata de unas verdaderas vacaciones de la dureza cotidiana de la calle, de la preocupación constante por encontrar un lugar donde dormir, protegerse del calor, conseguir comida o afrontar una nueva jornada marcada por la supervivencia.

Este año el destino fue Ávila, una ciudad donde la historia, el arte y la espiritualidad acompañaron un día lleno de sonrisas, conversaciones y cariño. Cerca de cincuenta amigos y amigas participaron en esta excursión de verano, disfrutando desde primera hora de la mañana de un viaje que les permitió romper la rutina, salir de Madrid y vivir una jornada de descanso y fraternidad. Al terminar el día, muchos expresaban su alegría y agradecimiento por haber compartido unas horas de felicidad en familia.

La mañana transcurrió recorriendo el centro histórico de la ciudad y contemplando sus plazas, iglesias y rincones llenos de historia. A mediodía compartimos la comida en el Santuario de Nuestra Señora de Sonsoles, donde disfrutamos de un entrañable momento de fraternidad antes de continuar la visita.

Uno de los momentos más especiales fue conocer la Catedral de Ávila, considerada la primera catedral gótica de España. Su belleza y serenidad ofrecieron un espacio para el asombro y la contemplación, recordándonos cómo el arte también puede hablar al corazón y convertirse en un lugar de encuentro con la belleza. Queremos agradecer especialmente al Obispado de Ávila la gratuidad de la entrada, un gesto de acogida que hizo posible que todos nuestros amigos pudieran disfrutar de esta visita.

Ya por la tarde recorrimos la impresionante muralla medieval, uno de los recintos fortificados mejor conservados del mundo y símbolo de una ciudad que ha sabido custodiar durante siglos su historia. Paseando por sus calles, nuestros amigos y amigas pudieron descubrir el encanto de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, disfrutando del placer de caminar sin agobios ni prisas.

Durante toda la jornada estuvo muy presente la memoria de Santa Teresa de Jesús, que sigue impregnando cada rincón de la ciudad. Su vida, marcada por la confianza, la amistad con Dios y la capacidad de abrir caminos nuevos en tiempos difíciles, fue una inspiración para nuestro recorrido por Ávila.

Pero más allá de los monumentos, el verdadero patrimonio de este día fue la amistad compartida: las conversaciones, la comida en común, las fotografías, las risas, los pequeños gestos de cariño y esa merienda que puso un broche alegre a una jornada inolvidable compartiendo un delicioso helado. Durante unas horas, las preocupaciones quedaron atrás y pudimos vivir la sencilla alegría de estar juntos.

En la Comunidad de Sant’Egidio estamos convencidos de que la pobreza no debería privar a nadie de la posibilidad de descubrir un lugar nuevo, de estar acompañado y de sentirse querido. Quienes viven en la calle o atraviesan situaciones difíciles merecen sentirse parte de una familia que acompaña en las dificultades, pero que también sabe compartir los momentos de alegría.

Queremos agradecer a todas las personas, entidades y colaboradores que, con su generosidad, han contribuido a hacer posible esta excursión. Gracias a vuestro apoyo, nuestros amigos y amigas de la calle han podido disfrutar de un día de descanso, cultura y fraternidad que permanecerá durante mucho tiempo en su memoria.

La excursión de verano forma parte de ese estilo de amistad que la Comunidad de Sant’Egidio vive cada día: permanecer cerca de quienes más sufren, no solo ofreciendo ayuda material, sino compartiendo tiempo, escucha y momentos fraternos, con una amistad que devuelve la dignidad y abre paso a la esperanza. Este día en Ávila nos recuerda que los días más felices son los que se viven juntos.

Amgos de la Calle_Avila

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