El 31 de enero de 1983, Modesta Valenti, una anciana sin hogar, murió en la estación de Termini de Roma tras horas de agonía. Enferma y en condiciones de extrema fragilidad, los servicios de emergencia se negaron a subirla en la ambulancia porque estaba sucia y tenía piojos. Su muerte concentra el sufrimiento y la injusticia que viven tantas personas que, aún hoy, mueren en la calle a causa del frío, la enfermedad o la violencia: víctimas, muchas veces, de la indiferencia que también mata.
La Comunidad de Sant’Egidio conoció personalmente la historia de Modesta, acompañó su funeral y decidió mantener viva su memoria como un llamado a la humanidad hacia las personas sin hogar. Recordarla es negarse a aceptar que estas vidas de los pobres se pierdan también en el olvido; es afirmar que cada persona tiene un nombre, una historia y una dignidad que nunca debemos ignorar.
Para Sant’Egidio Madrid esa memoria se convierte en compromiso concreto a través del servicio Amigos en la Calle. Cada semana salimos al encuentro de las personas sin hogar, llevándoles ayuda material pero, sobre todo, cercanía, amistad y presencia fiel. Es una forma concreta de desafiar la cultura de la indiferencia, para que tragedias como la de Modesta y tantos otros, nunca más vulevan a repetirse.