Durante una semana, las Colonias de nuestras Escuelas de la Paz han vuelto a convertir el verano en un tiempo de amistad, juegos, convivencia y esperanza para decenas de niños y niñas de las Escuelas de la Paz. Entre risas, excursiones, talleres, deporte y mucha creatividad, niños, niñas y jóvenes descubren que todos podemos ser superhéroes cuando ponemos nuestros talentos al servicio de los demás.
Con el tema «Superhéroes por la Paz», cada día estuvo dedicado a descubrir una cualidad capaz de transformar el mundo a través de personas que convirtieron su vida en un ejemplo para todos. Los niños descubrieron la «supercuriosidad» de Leonardo da Vinci, la «superhonestidad» del beato Floribert Bwana Chui, la «supercomunicación» de Malala Yousafzai y Anne Frank o la «superinteligencia» de Hedy Lamarr. Más que admirar héroes de fantasía, los chavales aprendieron que la paz comienza con pequeños gestos cotidianos: la curiosidad por aprender, la valentía para decir la verdad, la capacidad de dialogar o el deseo de poner la inteligencia al servicio del bien común transforman a personas corrientes en verdaderos super-héroes y heroínas que dejaron un legado en la historia.
Música, talento e imaginación protagonizaron la semana. Jóvenes y niños representaron una obra de teatro inspirada en la vida del beato Floribert Bwana Chuis, participaron en una gran feria científica con ocho experimentos diferentes y sorprendieron a todos en una divertida gala de Got Talent, donde cada uno pudo compartir sus habilidades artísticas en un ambiente de respeto y alegría. Tampoco faltaron los talleres creativos, en los que fabricaron portalápices con materiales reciclados y estamparon camisetas con mensajes de paz que quedan como recuerdo de unos días muy especiales.
Hubo también tiempo para disfrutar del aire libre, jugar sin parar y vivir juntos pequeños momentos que permanecen en la memoria. Como broche inesperado, todos celebraron juntos el pase de España a la final del Mundial de fútbol, compartiendo la emoción de la roja como una gran familia.
Y precisamente eso es lo que mejor define estas colonias: una familia. Durante estos días convivieron niños y voluntarios procedentes de 17 países, entre ellos Colombia, Filipinas, Marruecos, Perú, Bolivia, Venezuela, Ucrania, Etiopía, Cuba, República Dominicana, Portugal, Senegal y muchos otros. Lenguas, culturas e historias diferentes que encontraron un lenguaje común en la amistad. Porque en las Colonias de la Paz se aprende jugando que la diversidad no separa, sino que enriquece, y que la fraternidad se construye cuando nadie queda fuera.
Al terminar la semana, los disfraces, los experimentos, las canciones y las camisetas quedarán como un bonito recuerdo. Pero el verdadero aprendizaje fue descubrir que cada niño puede ser un superhéroe de la paz allí donde vive, en su familia, en el colegio y entre sus amigos. Porque, como han aprendido estos días, los auténticos superpoderes son la honestidad, la creatividad, la amistad, la curiosidad y el deseo de construir un mundo de hermanos.
Galería de imágenes. Clic sobre la foto para acceder a la galería completa
