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Aprender español, encontrar una familia en Madrid: Así crece la Escuela de Lengua y Cultura

La Escuela de Lengua y Cultura de Sant’Egidio Madrid celebró este fin de semana la entrega de diplomas de fin de curso a alumnos de 16 nacionalidades. Sigue creciendo este espacio de amistad, acogida e integración que construye la cultura de vivir juntos.

En la Escuela de Lengua y Cultura de Sant’Egidio se hablan muchos idiomas, pero la amistad y el cariño siempre se entienden a la primera. Este fin de semana celebramos la entrega de diplomas de fin de curso, donde personas de 16 países con historias marcadas por la migración, el esfuerzo y el deseo de futuro, hoy saben un poco más de español, pero también han encontrado un espacio donde nadie es extraño.

A lo largo del curso, alumnos procedentes de Marruecos, Costa de Marfil, Sudán, Sudán del Sur, Siria, Libia, Senegal, Egipto, Argelia, Filipinas, Guinea Conakry, Camerún, Pakistán, Kenia, Somalia y, este año por primera vez, con Lei, una alumna de China han compartido aulas, y hecho crecer la amistad y la cultura de “estar juntos”.

Muchos de ellos afrontan cada día el desafío de empezar de nuevo en Madrid: trabajan en empleos precarios, cuidan de sus familias, buscan una vivienda o intentan abrirse camino en una ciudad nueva. Y, aun así, encuentran tiempo para acudir cada semana a la Escuela, convencidos de que allí no solo aprenderán español, sino que encontrarán un verdadero tesoro para quien viene de fuera: la acogida, la escucha, una comunidad y un espacio de vida compartida.

Durante la entrega de diplomas, la responsable de la Escuela, Beatriz León, recordó que «la escuela es más que aprender español, sino un lugar donde nacen amistades, donde uno se siente acompañado y donde nadie es extraño». Inspirándose en las recientes palabras del Papa León XIV, subrayó que «la acogida abre la puerta y la integración ayuda a cruzar el umbral»,

“Aprender una lengua es también «poder mirar a alguien a los ojos, pedir ayuda, reírse juntos y compartir la vida».

En la Comunidad de Sant’Egidio sabemos bien el esfuerzo y las dificultades cotidianas que afrontan las personas migrantes para construir una nueva vida en una ciudad, que muchas veces cierra las puertas al que viene de lejos. Durante la entrega de diplomas Beatriz expresó algo que en Sant’Egidio vivimos día a día en nuestros servicios:

“Cada clase ha sido un espacio de paz cuando aprendemos a escucharnos, respetarnos y encontrar lo bueno del otro, porque la fraternidad se construye poco a poco con gestos sencillos y cotidianos. Habéis hecho algo grande, aunque a veces no os deis cuenta”.

 Ese sentimiento quedó reflejado también en las palabras de los propios alumnos. Faiza definió el curso como «un año maravilloso» y agradeció «tantos momentos, aprendizajes y experiencias bonitas», asegurando sentirse «muy feliz de formar parte de esta gran familia de hermanos y hermanas constructores de paz». Por su parte, Tracy expresó su gratitud «por el apoyo, el ánimo, el cariño, la amabilidad y el tiempo invertido en ayudarme a aprender, integrarme y obtener oportunidades».

La entrega de diplomas representa la culminación de un año en el que la Escuela de Lengua y Cultura ha vuelto a demostrar que aprender un idioma es mucho más que adquirir vocabulario o gramática. Es abrir puertas, reconstruir la confianza, crear relaciones y descubrir que, incluso lejos del propio país, es posible empezar de nuevo y construir una vida compartida. La comunidad de “Gente de Paz” sigue creciendo como una verdadera familia en Madrid y sembrando semillas de paz y fraternidad en cada aula y en cada lección.

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