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Un año de la beatificación de Floribert Bwana Chui, el legado del mártir contra la corrupción ilumina nuestro tiempo

En la memoria litúrgica del beato Floribert Bwana Chui, mártir contra la corrupción, invitamos a una Oración especial para honrar su testimonio de resistencia contra el mal.

La Iglesia celebra el 8 de julio la memoria litúrgica del beato Floribert Bwana Chui, joven congoleño de la Comunidad de Sant’Egidio que prefirió perder la vida antes que traicionar su conciencia. Fue asesinado brutalmente por negarse a aceptar un soborno y permitir la entrada de alimentos en mal estado.

En este primer aniversario de su beatificación y en el día de su recuerdo litúrgico, la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid quiere dar gracias por el testimonio de Floribert. Con este motivo, celebraremos este miércoles 8 de julio, a las 20:00 horas, en la Iglesia Nuestra Señora de las Maravillas una oración especial en su memoria, a la cual invitamos a todo el que quiera unirse a este recuerdo y a su legado de honestidad, lucha contra el mal y amor a los pobres.

Floribert eligió proteger la vida de las personas, especialmente la de los niños de la Escuela de la Paz, que podrían haber enfermado al consumir aquellos alimentos corrompidos por el afán de lucro y que nunca deberían llegar a las mesas de las familias. Su muerte y también su vida nos recuerdan que la honestidad, la amistad con los pobres y la fe pueden abrir caminos de esperanza incluso allí donde parecen imponerse la corrupción y la violencia.

Durante su viaje a Kinshasa en 2023, el papa Francisco lo presentó como ejemplo para los jóvenes de todo el mundo y como un testigo de las «manos limpias» y del corazón limpio, capaz de decir no a la corrupción por amor a los demás.

«Podía haberse beneficiado y nadie lo habría descubierto. Pero eligió ser honesto, porque las manos que trafican con dinero se ensucian con sangre».

Un signo profético

Hace un año, el 15 de junio de 2025, la Iglesia proclamó beato a Floribert Bwana Chui al reconocer su martirio in odium fidei («por odio a la fe»). Se convirtió así en el primer mártir africano beatificado por haber entregado su vida resistiendo a la corrupción, un mal que sigue robando futuro, justicia y esperanza a millones de personas.

Su vida representa un testimonio radical de integridad cristiana. Entre los recuerdos conservados en el Santuario de los Nuevos Mártires de la Basílica de San Bartolomé en la Isla Tiberina, en Roma, se encuentra su Biblia, marcada por las huellas de una lectura constante de la Palabra de Dios que sostuvo cada una de sus decisiones.

El testimonio de Floribert sigue interpelando especialmente a las nuevas generaciones. En un mundo donde con frecuencia parece que la corrupción, la violencia o el dinero tienen la última palabra, su vida recuerda que la honestidad es posible, que la amistad con los pobres transforma el corazón y que una sola persona puede abrir caminos de esperanza para muchos otros.

La beatificación de Floribert constituye también un signo profético para África y para el mundo entero. En una región herida por décadas de conflictos y violencia, su testimonio demuestra que la paz es posible cuando se elige el bien con valentía, incluso cuando parece imponerse la lógica de la fuerza y de la corrupción. Su historia recuerda que la construcción de sociedades más justas no comienza con grandes discursos, sino con personas concretas capaces de permanecer fieles a su conciencia.

Floribert soñaba con una África reconciliada y en paz. Su legado sigue recordándonos que la construcción de un mundo más justo comienza siempre por una elección personal: mantener limpias las manos, pero, sobre todo, el corazón.

¿Quién era Floribert?

Floribert nació el 13 de junio de 1981 en Goma, una región marcada desde hace décadas por la violencia y la inestabilidad. Mientras estudiaba Derecho conoció la Comunidad de Sant’Egidio y comenzó a dedicar gran parte de su tiempo a los niños de la calle, los maibobo, a quienes ayudaba a estudiar y a recuperar la esperanza a través de las Escuelas de la Paz. Para él, aquellos niños no eran un problema social, sino amigos y protagonistas del futuro de su país.

Tras incorporarse a la Oficina Congoleña de Control, el organismo encargado de verificar la calidad de las mercancías que entraban en el país, Floribert se encontró ante una decisión que marcaría su vida. Como inspector de aduanas descubrió un cargamento de alimentos en mal estado destinado a ser comercializado. A pesar de las reiteradas ofertas de dinero para que mirara hacia otro lado, se negó a autorizar su entrada. Sabía que aquellos productos podían causar graves daños a la población más pobre.

«¿Qué sería de las personas que consumieran esos alimentos?», se preguntaba. Para él, la responsabilidad hacia los demás valía más que cualquier beneficio económico.

El 7 de julio de 2007 fue secuestrado. Dos días después apareció muerto, con evidentes signos de tortura. Tenía solo 26 años. Su asesinato mostró hasta dónde puede llegar la violencia de la corrupción, pero también reveló la fuerza de una fe capaz de resistir al mal. Floribert prefirió perder la vida antes que traicionar su conciencia y poner precio a la dignidad de los demás. Días antes de su muerte había confiado a una amiga religiosa una frase que resume toda su existencia:

«Es mejor morir antes que aceptar ese dinero».

Su recuerdo en imágenes:

Más sobre Floribert:

🔗 El libro: «El Evangelio de la gratuidad»

🔗Sitio web sobre Floribert Bwana Chui (IT)

🔗Decreto de reconocimiento del martirio de Floribert (Boletín Vaticano)

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