No hay justicia sin vida: tres peticiones urgentes contra la pena de muerte
Tres hombres esperan su ejecución en Estados Unidos entre marzo y abril. La Comunidad de Sant’Egidio llama a unir voces para detener la pena capital y defender el valor de toda vida humana.
En este primer trimestre de 2026, el mundo asiste a una preocupante aceleración de las ejecuciones en Estados Unidos. Tres vidas, tres historias diferentes y un mismo destino trágico que podría consumarse entre marzo y abril próximos en los corredores de la muerte de Texas y Florida. Ante esta situación, la Comunidad de Sant’Egidio vuelve a pedir con insistencia que se detenga esta letal maquinaria de pena de muerte. Y hoy pedimos también que cada persona una su voz a la nuestra para evitar la ejecución de tres personas que esperan su última hora.
A pesar de la creciente concienciación internacional y del número cada vez mayor de países que han abolido la pena de muerte, su persistencia sigue planteando preguntas profundas sobre la naturaleza de la justicia. ¿Puede un Estado educar en la no violencia recurriendo a la violencia extrema? La experiencia demuestra además que la justicia humana es falible: en Estados Unidos se ha descubierto que uno de cada ocho condenados a muerte ha sido posteriormente declarado inocente.
Más allá de las cifras están las personas. Por eso, desde la Comunidad de Sant’Egidio invitamos a todos a unir su voz a esta petición de humanidad y justicia. Defender la vida, siempre y en cualquier circunstancia, es un paso imprescindible para construir sociedades más humanas y reconciliadas.
1. Cedric Allen Ricks: El valor del perdón (Texas, 11 de marzo)

Cedric Allen Ricks, de 51 años, ha pasado 12 años en el corredor de la muerte de Texas. Tras confesar un crimen cometido en 2013, Cedric emprendió un profundo camino de transformación espiritual que se narra en el libro “These Dry Bones, Redemption from Death Row”.
Cuando faltan pocos días para que ejecuten a Cedric, pedimos que conmuten su condena por la cadena perpetua. Su historia es objeto de una campaña de movilización internacional junto a la Comunidad de Sant’Egidio.
“Tengo que perdonar, porque solo así Dios puede perdonarme… No soy muy bueno diciendo adiós, Bárbara. Debes ser fuerte y estar tranquila, mi querida y lejana amiga italiana”.
2. James Aren Duckett: 38 años de dudas (Florida, 31 de marzo)

La historia de James Aren Duckett es la historia de una vida en el aire. Jim, un ex policía, proclama a gritos su inocencia desde el 30 de junio de 1988. Han pasado 38 años desde que entró en la Prisión Estatal de Florida. En todo este tiempo ha luchado contra las incongruencias de un sistema judicial imperfecto. Su relación con Laura Bellotti (autora del libro “La segunda carta”) ha roto el muro de la soledad. Jim representa a todos aquellos que, a pesar de las décadas de aislamiento, nunca han dejado de creer en la verdad.
“El 30 de junio de 1988 el juez emitió mi condena a muerte… Estoy aquí desde entonces, a pesar de los intentos de demostrar mi inocencia. ¡Nunca dejaré de luchar! ¡Nunca!”.
3. James Garfield Broadnax: Cuando la justicia es ciega (Texas, 30 de abril)

El caso de James Broadnax, de 38 años, pone de relieve la discriminación que a menudo contaminan los procesos capitales. James vivió una infancia de maltratos y sufre graves problemas mentales. Cuando tenía 19 años lo acusaron de cometer un crimen y fue condenado.
- Jurado: Formado por 11 blancos y un solo negro, lo que levantó dudas sobre la parcialidad del veredicto.
- Confesión: Se obtuvo mientras estaba bajo el efecto de sustancias psicotrópicas y en estado de crisis psiquiátrica.
- ADN: Las pruebas científicas lo excluyen del arma del delito y del contacto directo con la víctima.
Su esposa Tiana nos suplica:
“Os pido que luchéis por él y por su vida. Solo espero que James vuelva a casa y que no tenga que enterrarlo antes de hora”.
¿Qué puedes hacer hoy?
- Firma las peticiones para pedir clemencia para Cedric, Jim y James.
- Comparte estas historias para sensibilizar a la opinión pública.
- Únete a nuestra oración por la vida.
Pidamos clemencia. Pidamos vida. Tres vidas en la cuerda floja: llamamiento contra la pena de muerte en Texas y Florida
Con la colaboración de:






